Las caídas en el recreo, los balonazos y los choques en el campo son la causa más habitual de los golpes en los dientes, sobre todo entre los niños de 7 a 12 años. Ante un traumatismo dental, los primeros minutos son decisivos, y quien está cerca, ya sea un padre, un profesor o un entrenador, puede marcar la diferencia entre conservar el diente o perderlo. Estas son las pautas básicas.
Primero, valorar la urgencia
Llama al 112 o acude a urgencias del hospital si, además del golpe en la boca, hay pérdida de conocimiento, vómitos, dolor de cabeza intenso, dificultad para respirar, una posible fractura de la mandíbula o una herida que sangra mucho. En esos casos, el diente pasa a segundo plano.
Si un diente definitivo se sale entero
- Busca el diente y cógelo por la corona, la parte blanca que se ve en la boca. No toques la raíz.
- Si está sucio, enjuágalo brevemente con suero fisiológico o leche, sin frotar ni cepillar.
- Intenta recolocarlo en su hueco, en la posición correcta, y pide que muerda una gasa o un pañuelo para mantenerlo.
- Si no es posible, transpórtalo en leche o suero fisiológico, en un recipiente pequeño. No lo envuelvas en papel ni lo dejes secar.
- Ve al dentista o a urgencias inmediatamente. Las posibilidades de salvarlo son mucho mayores si se reimplanta en la primera hora.
Si se sale un diente de leche
Los dientes de leche no se reimplantan, porque podrían dañar el diente definitivo que se está formando debajo. Controla el sangrado con una gasa y acude al dentista para que revise la zona. ¿No sabes si es de leche o definitivo? Como orientación, los incisivos de leche se cambian entre los 6 y los 8 años; ante la duda, actúa como si fuera definitivo y consulta.
Si un diente se rompe
- Guarda el fragmento en leche o en agua: muchas veces se puede volver a pegar.
- Enjuaga la boca con agua y aplica frío por fuera si hay inflamación.
- Acude al dentista en el día, sobre todo si se ve un punto rosado o rojo en el diente roto, que indica que el nervio ha quedado expuesto.
Si el diente se mueve o se ha desplazado
No intentes moverlo ni recolocarlo a la fuerza. Acude al dentista el mismo día: puede ser necesario reposicionarlo y ferulizarlo, es decir, unirlo a los dientes vecinos durante unas semanas.
Heridas en labios, lengua o encías
Lava con agua, presiona con una gasa limpia durante unos minutos y aplica frío envuelto en un paño. Si la herida es profunda o no deja de sangrar, acude a urgencias.
Después del golpe
Aunque el diente parezca estar bien, conviene una revisión. Algunos traumatismos dañan el nervio sin síntomas inmediatos, y el diente puede oscurecerse o infectarse semanas o meses después. Guarda la fecha del golpe y cuéntaselo al dentista.
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Hemos preparado un cartel de una página con estos pasos para casas, colegios, academias y clubes deportivos. Imprímelo y cuélgalo junto al botiquín:
Cartel de primeros auxilios dentales (PDF, 1 página)
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Preguntas frecuentes
¿Puedo guardar el diente en agua?
El agua no es lo ideal, porque daña las células de la raíz. Mejor leche o suero fisiológico. En un adulto consciente, una alternativa es mantenerlo en la boca, entre la mejilla y los dientes, pero nunca en un niño, por el riesgo de que se lo trague.
¿Cuánto tiempo tengo?
Cuanto antes, mejor. En los primeros minutos el pronóstico es mucho más favorable y, a partir de la hora fuera de la boca y en seco, las posibilidades de conservar el diente disminuyen mucho.
¿Cómo se evitan estos golpes?
En los deportes de riesgo, con un protector bucal, mejor si es a medida. Y en casa, con cuidado en bañeras, escaleras y suelos mojados con los más pequeños.















