Época de exámenes, tardes de estudio y, enseguida, el verano. Son meses en los que muchos adolescentes aumentan el consumo de refrescos, bebidas isotónicas y bebidas energéticas. Más allá del azúcar y la cafeína, estas bebidas comparten un problema que pasa desapercibido: su acidez. Tomadas con frecuencia, desgastan el esmalte de los dientes en un proceso llamado erosión dental, que no duele al principio y que, una vez producido, no tiene vuelta atrás.
Qué es la erosión dental
La erosión es la pérdida de esmalte provocada por ácidos que no proceden de las bacterias. A diferencia de la caries, que aparece en puntos concretos, la erosión afecta a superficies amplias: el diente se vuelve más fino, más amarillento, más sensible y, en casos avanzados, los bordes se vuelven translúcidos o se astillan.
El esmalte empieza a disolverse cuando el pH de la boca baja de 5,5. Muchos refrescos de cola, bebidas energéticas, isotónicas y zumos tienen un pH de entre 2,5 y 3,5, mucho más ácido. Cada sorbo provoca un pequeño ataque, y si se bebe a sorbos durante horas, los dientes apenas tienen tiempo de recuperarse.
Las bebidas energéticas, un caso especial
Las bebidas energéticas combinan acidez elevada, mucho azúcar en sus versiones normales y cafeína. Las versiones «sin azúcar» reducen el riesgo de caries, pero no el de erosión, porque siguen siendo ácidas. Además, las autoridades sanitarias desaconsejan su consumo en menores por su contenido en cafeína, y varias comunidades autónomas han planteado restricciones a su venta a menores de edad.
Señales de alerta
- Sensibilidad al frío, al calor o a los alimentos dulces.
- Dientes que parecen más amarillos: el esmalte adelgaza y deja ver la dentina.
- Bordes de los incisivos translúcidos o con pequeñas muescas.
- Empastes que parecen «sobresalir» porque el diente que los rodea se ha desgastado.
- Muelas con pequeñas depresiones redondeadas en la superficie de masticación.
Cómo reducir el daño sin renunciar a todo
- El agua, como bebida principal. Es lo único que hidrata sin atacar el esmalte.
- Si se toma un refresco, mejor en las comidas y de una vez, no a sorbos durante horas.
- Usar pajita reduce el contacto de la bebida con los dientes delanteros.
- No cepillarse justo después. El esmalte queda reblandecido; conviene esperar unos 30 a 60 minutos. Enjuagarse con agua sí ayuda.
- Tomar algo neutro después, como agua, un trozo de queso o un chicle sin azúcar, que estimula la saliva.
- Pasta con flúor todos los días, y preguntar al dentista por productos específicos si ya hay sensibilidad.
Deportistas: cuidado con las isotónicas
Los adolescentes que entrenan a menudo combinan dos factores de riesgo: beben isotónicas ácidas durante el ejercicio y respiran por la boca, lo que la reseca y reduce la protección de la saliva. Para la mayoría de entrenamientos de menos de una hora, el agua es suficiente. Si se usan bebidas deportivas, mejor tomarlas en pocos tragos y enjuagarse con agua después.
Revisiones y atención pública
En Castilla-La Mancha, los menores tienen derecho a atención bucodental pública hasta los 15 años incluidos en las Unidades de Salud Bucodental de los centros de salud. Es una buena ocasión para que el dentista revise si hay signos de erosión y oriente sobre hábitos. A partir de los 16, o para tratamientos que no cubre la sanidad pública, puedes buscar dentistas en Albacete en nuestro directorio y pedir presupuesto a varias clínicas.
Erosión, caries y desgaste: no es lo mismo
Los dentistas distinguen tres formas de pérdida de diente. La caries la producen los ácidos de las bacterias al fermentar el azúcar y aparece en puntos concretos. La erosión la causan ácidos que llegan desde fuera, como los de las bebidas, o desde el estómago, en casos de reflujo o vómitos frecuentes. La abrasión y la atrición se deben al roce mecánico, por ejemplo al cepillarse con demasiada fuerza o al apretar los dientes. A menudo se combinan: un diente debilitado por la erosión se desgasta más rápido si además se cepilla con fuerza justo después de beber un refresco.
Cuándo pensar en otras causas
Si un adolescente presenta erosión en las caras internas de los dientes superiores sin consumir muchas bebidas ácidas, el dentista puede plantear otras causas, como el reflujo gastroesofágico o los trastornos de la conducta alimentaria. En esos casos, la boca es a veces la primera pista, y el abordaje debe hacerse con tacto y en coordinación con el médico.
El papel de las familias
Tener agua fría siempre disponible en casa, no comprar refrescos de forma habitual y dar ejemplo son medidas sencillas que funcionan. Hablar con los adolescentes de los efectos en sus dientes, y no solo de las calorías, suele resultar más convincente.
Preguntas frecuentes
¿El esmalte perdido se recupera?
No. El esmalte no se regenera. El flúor puede endurecer el que queda y frenar el proceso, y el dentista puede proteger las zonas más afectadas con materiales adhesivos, pero lo perdido no vuelve.
¿Los zumos naturales también erosionan?
Sí. Los zumos de cítricos y muchos zumos envasados son muy ácidos. Es mejor tomar la fruta entera, que además aporta fibra.
¿Y el agua con gas?
Es algo ácida, pero mucho menos que un refresco, y su efecto sobre el esmalte es pequeño. Si no lleva azúcar ni sabores añadidos, es una alternativa razonable.















