Hace no tantos años, hablar de ortodoncia era hablar de brackets metálicos. Hoy, los alineadores transparentes se han convertido en la opción más demandada por los adultos, y muchos padres se preguntan si también sirven para sus hijos. Ambos sistemas mueven los dientes de forma eficaz, pero no funcionan igual ni son adecuados para todos los casos. Te explicamos las diferencias para que llegues a la consulta con las ideas claras.
Cómo funciona cada sistema
Los brackets son pequeñas piezas que se adhieren a los dientes y se conectan con un arco metálico. El ortodoncista ajusta el arco en las revisiones para ir guiando el movimiento. Pueden ser metálicos, cerámicos (del color del diente) o linguales, colocados por la cara interna.
Los alineadores son férulas de plástico transparente fabricadas a medida a partir de un escaneado digital. Se sustituyen por un juego nuevo cada pocas semanas, y cada uno mueve los dientes una pequeña distancia. Para ayudar al movimiento, suelen colocarse unos pequeños relieves del color del diente llamados attachments.
Ventajas de los alineadores
- Estética: prácticamente no se ven.
- Higiene: se retiran para comer y cepillarse, lo que facilita la limpieza.
- Comodidad: no hay piezas metálicas que rocen la mejilla.
- Planificación digital: permiten ver una simulación del resultado antes de empezar.
Ventajas de los brackets
- Funcionan siempre: no dependen de la disciplina del paciente, porque no se pueden quitar.
- Versatilidad: resuelven con más previsibilidad algunos movimientos complejos, como rotaciones severas o grandes desplazamientos.
- Precio: suelen ser más económicos, especialmente los metálicos.
La clave: las 22 horas
El gran requisito de los alineadores es llevarlos puestos entre 20 y 22 horas al día. Solo se retiran para comer, beber algo que no sea agua y cepillarse. Si el paciente no es constante, el tratamiento se retrasa o no consigue el resultado previsto. Por eso, en niños y adolescentes poco disciplinados muchos ortodoncistas prefieren los brackets.
¿Cuál me conviene?
La respuesta depende del diagnóstico, y solo un ortodoncista puede darla tras un estudio completo con radiografías y escaneado. Como orientación:
- Apiñamientos leves o moderados en adultos: los alineadores suelen ser una excelente opción.
- Recidivas de ortodoncias antiguas: también encajan muy bien.
- Casos complejos, con problemas de mordida importantes o necesidad de extracciones: los brackets suelen ser más previsibles, aunque los sistemas de alineadores han mejorado mucho.
- Niños en crecimiento: a menudo se combinan aparatos de ortopedia con brackets o alineadores específicos para su edad.
Qué preguntar antes de empezar
- ¿Quién planifica el tratamiento? Debe ser un dentista con formación en ortodoncia, no un sistema automático.
- ¿Cuántos alineadores o cuánto tiempo calculan?
- ¿Están incluidos los refinamientos, es decir, los alineadores extra si hay que corregir algo al final?
- ¿Están incluidos los retenedores? Tras cualquier ortodoncia hay que llevarlos para que los dientes no vuelvan a moverse.
- ¿Cada cuánto son las revisiones presenciales?
Desconfía de los tratamientos de alineadores sin revisiones presenciales: el control del dentista es imprescindible para detectar problemas a tiempo.
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Preguntas frecuentes
¿Duele la ortodoncia invisible?
Durante los primeros días con cada alineador nuevo es normal notar presión en los dientes, señal de que están moviéndose. Suele ser una molestia leve que desaparece en dos o tres días. Con los brackets ocurre algo parecido tras cada ajuste, y además pueden rozar la mucosa al principio, algo que se alivia con cera de ortodoncia.
¿Cuánto dura un tratamiento?
Depende del caso. Las correcciones leves pueden resolverse en seis a doce meses; los casos moderados, entre doce y veinticuatro meses; y los complejos, algo más. La duración es similar con brackets y con alineadores cuando ambos están bien indicados.
¿Puedo comer de todo?
Con alineadores, sí, porque te los quitas para comer, aunque debes cepillarte antes de volver a ponértelos. Con brackets conviene evitar alimentos muy duros o pegajosos, como frutos secos enteros, caramelos o chicles, que pueden despegar las piezas o doblar el arco.
¿Hay edad máxima para hacerse la ortodoncia?
No. Mientras los dientes y las encías estén sanos, se pueden mover a cualquier edad. Muchos adultos de cuarenta, cincuenta o más años se tratan con éxito, a menudo con alineadores. En adultos con antecedentes de enfermedad periodontal, es imprescindible tenerla controlada antes de empezar.
¿Por qué varía tanto el precio entre clínicas?
Influyen el tipo y la marca del sistema, la complejidad del caso, el número de alineadores, si se incluyen refinamientos y retenedores, y la experiencia del profesional. Por eso es tan importante pedir varios presupuestos y comparar qué incluye cada uno, no solo el precio final.
¿Qué pasa si pierdo un alineador?
Avisa a tu clínica cuanto antes. Normalmente te indicarán que pases al siguiente alineador o que vuelvas al anterior mientras se fabrica uno de reposición. Pregunta antes de empezar si las reposiciones están incluidas en el precio.















