Desde el 1 de enero de 2025, la amalgama dental está prohibida en toda la Unión Europea, salvo en casos concretos de necesidad médica. La medida, aprobada mediante el Reglamento (UE) 2024/1849, que modifica el Reglamento (UE) 2017/852 sobre el mercurio, culmina un proceso de eliminación gradual iniciado años atrás y se aplica directamente en España. Repasamos lo que siguen exigiendo las normas a las clínicas dentales.
Nota: resumen divulgativo. Para cualquier duda de aplicación, consulta el texto oficial y a tu colegio profesional.
Las fechas clave
- 1 de julio de 2018: prohibida en dientes temporales, en menores de 15 años y en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, salvo que el dentista lo considere estrictamente necesario por necesidades médicas específicas del paciente.
- 1 de enero de 2019: solo puede usarse en forma de cápsulas predosificadas, y es obligatorio disponer de separadores de amalgama.
- 1 de enero de 2021: todos los separadores en uso deben retener al menos el 95 % de las partículas.
- 1 de enero de 2025: prohibición general de uso, salvo cuando el dentista lo considere estrictamente necesario por las necesidades médicas específicas del paciente. También queda prohibida la exportación.
- 1 de enero de 2026: prohibidas la fabricación y la importación, con la misma salvedad de las necesidades médicas específicas.
La excepción médica
La amalgama solo puede usarse cuando el dentista la considere estrictamente necesaria por las necesidades médicas concretas del paciente, como determinadas alergias a otros materiales. Es recomendable dejar constancia en la historia clínica del motivo clínico y del consentimiento informado del paciente.
Lo que sigue vigente para todas las clínicas
Aunque ya no se coloquen amalgamas, las clínicas siguen retirándolas de pacientes con empastes antiguos. Por eso mantienen su vigencia:
- Separadores de amalgama en los equipos de los gabinetes donde se retiren empastes de amalgama, con una retención mínima del 95 %, mantenidos según las instrucciones del fabricante.
- Gestión de residuos: los restos de amalgama, las cápsulas, los dientes extraídos con empastes de amalgama y el contenido de los separadores deben entregarse a un gestor autorizado. Está prohibido verterlos, directa o indirectamente, al medio ambiente.
- Protocolo de retirada: aislamiento, aspiración de alto volumen y refrigeración para reducir la exposición del paciente y del equipo a los vapores y partículas.
¿Hay que cambiar los empastes antiguos?
No. La normativa no obliga a sustituir las amalgamas que están en buen estado. Retirarlas sin motivo clínico expone innecesariamente al paciente a los vapores que se liberan durante la retirada y supone perder estructura dental sana. Solo se sustituyen cuando están fracturadas, tienen caries alrededor o hay otro motivo clínico.
Qué contar a los pacientes
- Que la prohibición responde sobre todo a motivos ambientales, por el mercurio que acaba en el agua y el suelo.
- Que sus empastes de amalgama en buen estado no suponen un motivo para cambiarlos.
- Que existen alternativas eficaces: composites, ionómeros de vidrio y restauraciones de cerámica, cada una con sus indicaciones.
- Que, si hay que retirar una amalgama, la clínica aplicará un protocolo para hacerlo con seguridad.
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Preguntas frecuentes
¿El composite dura tanto como la amalgama?
Los composites actuales ofrecen una durabilidad adecuada en la mayoría de las situaciones clínicas, siempre que se respeten la técnica de aislamiento y adhesión. En cavidades muy grandes, la alternativa puede ser una incrustación o una corona.
¿Qué hago con las cápsulas de amalgama que me quedan?
Entrégalas a un gestor autorizado de residuos sanitarios peligrosos, igual que el resto de residuos de amalgama. No pueden desecharse con los residuos ordinarios.















